15 de septiembre de 2013

 
 

Por: Federico Amigo (El Gráfico).- Se cumplen 40 años del título que consiguió el Huracán de César Luis Menotti, un equipo que conmovió por su juego y que por eso todavía se lo recuerda. Fue una expresión de época en un país movilizado por el regreso del peronismo.

 El Huracán de 1973 emergió casi a la par de la elección presidencial que llevó a Héctor Cámpora al gobierno. Liberó su fútbol creativo siete días antes de que el 49,56% de los votantes ungieran al Frente Justicialista de Liberación (FreJuLi) como el partido ganador de los comicios que marcaron el punto final para la proscripción del peronismo. El Globo, una semana antes del domingo 11 de marzo de 1973 en el que casi 12 millones de personas pasaron por las urnas, ya empezaba a apropiarse del Metropolitano: en el estreno en el Palacio Ducó había goleado por 6-1 a Argentinos Juniors. Era un anticipo de una primera rueda arrolladora: once victorias, tres empates y  dos derrotas con 46 goles a favor y 20 en contra para liderar el torneo con dos puntos sobre Independiente.


"Se acercaba al gusto popular", dijo Carlos Babington hace algunos años para explicar lo que César Luis Menotti había despertado en el Quemero. El 2 de mayo de 1971, el Flaco había llegado a Parque de los Patricios de la mano del presidente Luis Seijo. 


El rosarino, a los 32, entraba en una disputa que lo acompañaría el resto de su carrera: remplazaba a Osvaldo Zubeldía, con Carlos Bilardo como ayudante, y a ese modelo de juego al que siempre enfrentó. Y lo reafirmaba durante la campaña en la que el Globo, finalmente, volvería a coronarse después de 45 años sin títulos.


"Mientras yo esté en el fútbol siempre voy a luchar para que mis equipos jueguen como Huracán. Estoy convencido de que todos los equipos de la Argentina están capacitados para hacerlo, para jugar un fútbol ofensivo, que dé espectáculo y que sea limpio", afirmaba el entrenador que había diseñado una de esas delanteras –¿la última?– con cinco nombres que se dicen de memoria: Miguel Ángel Brindisi, Babington, Omar Larrosa, René Houseman y Roque Avallay.


"Huracán revalorizó los bienes futbolísticos tradicionales, a tono con el proceso de cambio que se gestaba en amplias franjas de la sociedad argentina", sostiene Roberto Di Giano, sociólogo especializado en temáticas deportivas, en El fútbol y las transformaciones del peronismo, uno de sus libros. Y en ese proceso, el Flaco de Fisherton tuvo un rol preponderante.

"Siempre recuerdo que leía mucho sobre política internacional. Además, llevaba algunas revistas. Le gustaba estar actualizado de todos los temas. Tenía una visión más amplia del fútbol", cuenta Daniel Buglione, uno de los centrales del campeón del '73, sobre Menotti y esos intereses que, de alguna forma, también entraban en el campo de juego.


En un programa dedicado a Huracán en la cadena de deportes ESPN, Alberto Fanesi, otro de los hombres que desde el fondo deliraba con el buen juego de mitad de cancha hacia adelante, también resaltó el perfil de Menotti. "Había charlas que trascendían lo futbolístico. Él muchas veces lo dijo: el entrenador es el que a través de elementos externos al fútbol logra convencimiento y personalidad para que sus futbolistas ejecuten lo que él quiere", señala. 

Menotti, de todos modos, no era el único representante dentro del campeón de esa época en la que la política volvía a convertirse un elemento de transformación.


 Di Giano, en su libro, cuenta que varios integrantes del plantel de Huracán firmaron una solicitada de respaldo al peronismo en la que también "se pronunciaban tanto por una práctica deportiva que tuviera más en cuenta las demandas de los sectores populares como por brindar su apoyo a aquella consigna de fuerte vigencia en esos tiempos (...)": "liberación o dependencia". Jorge Carrascosa fue uno de los aportó su nombre a la causa. "A mí me importa ser protagonista de mi tiempo, tomar parte. (...) Entonces, necesito documentarme, conocer mi país", explicó en una nota de Clarín en aquellos días, cuando aún hablaba con los medios.


Mientras tanto, el Globo mantenía el buen juego y propagaba valores que se habían perdido durante los años sesenta, una década en la que el espejo deportivo era el europeo. Y así el cuadro del Flaco ganaba adhesiones de sus propios hinchas y de los otros. Como esos rosarinos que se pararon de los asientos del Gigante de Arroyito para despedirlos con aplausos por la goleada 5-0 ante Central. 


"Tengo el mejor de los recuerdos de ese equipo con jugadores brillantes. Ese debe haber sido uno de los mejores partidos. Houseman la rompió", rememora Carlos Aimar, que jugaba en el Canalla, sobre esa paliza futbolera.


El cemento del Ducó también exudaba ese fervor político. El 16 de noviembre Huracán salió campeón aun en la derrota: de local cayó 2-1 ante Gimnasia de La Plata, pero Vélez –el mismo que, Gabriel Brazenas mediante, le arrebató el título en el Clausura 2009– venció a Boca y el conjunto de Parque Patricios ya era inalcanzable. Y en las tribunas, en medio de los miles de trapos blancos y rojos, flameaban algunas banderas de Montoneros. 


El historiador Felipe Pigna, por caso, vivió esa experiencia: "Con la militancia, fui a la cancha pero a ver a Huracán, el del '73. Es que en ese momento era como el equipo de la JP (Juventud Peronista) y los cantitos eran básicamente políticos."


Para esa fecha, el Tío Cámpora ya había dejado la presidencia y Perón se encaminaba, ahora sí, a llegar formalmente al poder. Una vez instalado en la Residencia de Olivos, el líder recibió al plantel de Huracán para entregarles una medalla de la "Reconstrucción Nacional". Aunque Buglione dice que la visita fue algo inesperada: el general, en pijama, estaba regando algunas plantas cuando entraron a la quinta. "Le preguntó a su esposa Isabelita qué actividad había, qué pasaba. '¿Y por qué no me avisaron nada?', dijo. Se fue, se cambió y vino con toda la investidura presidencial", relata el defensor y, como aquel día, larga una carcajada. 


"Es lindo cuando vivís esa imagen de un conductor como él. Éramos gente muy humilde, que venía de abajo y estábamos enfrente de una las figuras más importantes de la historia argentina", apunta Buglione, que todavía atesora esa medalla y que, de vez en cuando, se la muestra a los hijos. Para que recuerden que ese Huracán de hace 40 años, ese equipo de los sueños, también era la manifestación de una época.

 

 Recuerdo

"Con la militancia, fui a la cancha pero a ver a Huracán, el del '73. Era como el equipo de la JP", Felipe Pigna Historiador.


 Lectura

"Menotti leía mucho sobre política internacional. Tenía una visión más amplia del fútbol", Daniel Buglione.


Campeón del '73


GOLES: 46 A favor marcó ese equipo en el campeonato Metropolitano de 1973 y recibió 20 tantos en contra. Terminó a dos puntos de Boca Juniors.


AÑOS: 32 Tenía César Luis Menotti cuando se hizo cargo del equipo. Remplazó nada menos que a Osvaldo Zubeldía, que tenía de colaborador a Carlos Bilardo.